Ajena

por el miedo a saber que hay días que vuelven, como cuando soñamos con esas bocas grandes que a veces el sol me permite imaginar olvidadas, el reloj está en la mesilla o en la muñeca, y tú también sabes que vuelven los días en que el campo estaba más cerca, cuando un paso dulce podría encerrarte la vida y la luz era agria, por eso me miras así.

entonces del adiós los gritos o los silencios, podrían ser ambos, podrían bailar de un estado a otro, podrían no tener sentido mis temores, o pueden ensordecernos para siempre, mucho antes de que hayan llegado los susurros, o pueden no ser nada y quedarnos aquí quietos, con los brazos extendidos y ese miedo raspado a saber. No me toques así, podrías detener las estrellas.

De No sabemos vivir
Publicado: 9 noviembre, 2011 a las 8:59
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