
El artista ruso Andrei Molodkin lo vio claro cuando se enteró de que el petróleo procedía de materia orgánica: utilizar cuerpos de personas muertas para producirlo. Parece que ahora no sólo tiene ya la fórmula para hacerlo (manteniéndolos a altas presiones entre tres y seis meses), sino incluso voluntarios. Su motivación:
Cuando conduces un coche en California, donde solían vivir dinosaurios, es bueno pensar que el coche funciona usando esos dinosaurios. Quizá sea esta una forma de resolver la crisis energética.
Una vuelta de tuerca más de un artista que ha tomado el petróleo como material básico para sus obras. Arriba tienes dos ejemplos (una Madonna y una calavera) de la serie Dulce eternidad petrolera (Sweet Crude Eternity) realizada con crudo iraquí.
Es espeluznante en su humor negro y bastante lúcido.
Te agradezco tu espacio, espero cada entrada.
Un saludo
encantado de estar en tan buena compañía, isabel.
un abrazo,
es una pensamiento raro el de este artista, que por momentos no entiendo, pero a su vez es muy creativo y su critica es real