
Me ha parecido todo un descubrimiento encontrarme con estos graffitis de Max Arouse de Minneapolis. El tren es uno de los soportes más clásicos para las pintadas (con consecuencias legales a veces peligrosas, como en el caso de Ket) y éstas suelen suponer un acto político y social en sí mismo: por su ilegalidad, por ser un lenguaje que los profanos no entienden… Sin embargo, nunca había visto graffitis sobre trenes que expresaran directamente conceptos políticos. Aquí los tenemos: Torturar e Impugnar.

(La pista justseeds).